Mujer mayor haciendo estiramientos

Las enfermedades osteoarticulares, como la artrosis y la artritis reumatoide, son causas principales de dolor crónico y discapacidad global.
Históricamente, el tratamiento se centraba en el reposo, pero la evidencia científica actual ha impulsado un cambio radical de paradigma.
La prevalencia de estas enfermedades es alarmante; la osteoartritis (OA) afecta aproximadamente al 15% de la población mundial.
En particular, el riesgo de desarrollar artrosis de rodilla es de alrededor del 40% en hombres y el 47% en mujeres a lo largo de su vida, subrayando la necesidad de estrategias de manejo efectivas y proactivas.
Este cambio de enfoque ha sido consolidado por guías clínicas internacionales recientes, como las recomendaciones EULAR 2023 y ACR 2022, que han posicionado el ejercicio como una intervención de primera línea.
Este reconocimiento se basa en estudios recientes (2022-2024) que confirman la efectividad del ejercicio, demostrando que es tan eficaz como algunos tratamientos farmacológicos para reducir el dolor y mejorar la función en pacientes con enfermedades osteoarticulares.